Hace ya unos cuantos años, en un ciclo en el que estuve particularmente alejado de nuevos lanzamientos musicales mientras intentaba establecerme una nueva vida, decidí, en diciembre, revisar alguna lista de lo mejor del año.
Estoy casi seguro que fue la de Pitchfork, pero quedé impresionado: más allá de unas 3 o 4 canciones, la selección se me hizo homogénea, aburrida, formulaica, demasiado color pastel. “Esto NO puede ser lo mejor del año”, pensé.
Inmediatamente recordé lo que siempre había sabido. Esas listas tienen sesgos. En el mejor de los casos, el sesgo personal de quienes la curan. En el peor, compromisos y amiguismos con determinados artistas.
Ese mismo año decidí ignorar a los gatekeepers. O mejor, escucharlos a todos, tomar lo que me gustara y seguir mi búsqueda en otros lugares. Armar mi propia lista. Abiertamente sesgada, pero genuina. Canciones que realmente considero TEMAZOS, por masivas o desconocidas que sean.
Desde entonces, todos los años, desde enero, voy ensamblando esa lista. Es un ejercicio maravilloso, que me obliga a explorar géneros y artistas que no suelo escuchar y a seguirle la pista a otros que ya cuentan con mi cariño. Es una actividad que, además, en ocasiones me mantiene conectado a la cultura y tendencias actuales.
A continuación, les dejo mis canciones favoritas del 2024. Comentaré solo algunas en esta publicación (no necesariamente las mejores ni las que más me gustan, aclaro, todas son grandes canciones), pero podrán encontrar toda la selección en el setlist de Spotify.
Espero descubran o reafirmen algunos temas y, sobre todo, esta selección los motive a escuchar más música. Sea la que sea. La de siempre o nueva.
“Gift Horse” – IDLES
En general, el disco de este año de IDLES, Tangk, bajó un poco las revoluciones en aras de explorar otros sonidos y texturas. Funcionó. Sin embargo, era imposible que IDLES no creara al menos una nueva gran canción enérgica, que funcionase exactamente tan bien como imaginabas lo haría en vivo. “Gift Horse” tiene de todo: estrofas inquietantes con un PANG (Tangk?) metálico inolvidable, un puente bailable y, sobre todo, un coro maravilloso que obliga a gritar “look at him goooo!” en referencia a un caballo real o simbólico. Clásico instantáneo.
“Von dutch” – Charli XCX
Si algún disco mereció todo el hype que recibió este año, fue brat. Con su portada verde absurdamente minimalista creada en paint, que parecía decirnos que habría sido un overkill comunicar gráficamente el poder de su sonido, el disco finalmente posicionó a Charli XCX como una de las artistas pop más masivas, interesantes, creativas y únicas de esta generación. Por lo menos unas 5 o 6 canciones diferentes se colaron en diversas listas. En mi caso, fue “Von dutch”, ese maravilloso single producido por Finn Keane, que abraza el caos y la suciedad de ser el blanco de chismes y la farándula. Un electropop agresivo, cíclico y embriagado, con una Charli en modo femme-robotic-fatale-chill afirmando correctamente que es como “Von dutch, cult classic but I still pop”.
Y, como mención especial, otro single de brat que se coló en mi lista: “Guess (featuring Billie Eilish)”, coquetería lesbiana estratégica con un drop gloriosamente potente de The Dare que taladra el alma, perturba tímpanos, convoca a todos los perros de la cuadra y revitaliza el alma y las ganas de bailar.
“Generator” – Justice
Rave Generator al servicio de la fiesta nocturna y arriesgada que luego muta, gracias a una sorpresiva sección de cuerdas, a misión peligrosa de James Bond. Este es el Justice que me gusta, uno no necesariamente positivo y efervescente, sino más dispuesto a seguir el recoveco sonoro genuino.
“Secuencia” – Apamates
En un año en el que se celebran dos décadas de esa hermosa colaboración cuasi adolescente entre Leech y yo, Daniel Soto ha revelado un nuevo proyecto llamado Apamates. Y de su gran disco debut, “Secuencia” fue la canción que inmediatamente conectó conmigo y me alegró la tarde. Encarna perfectamente el proyecto: la melancolía y diáspora de tres músicos andinos regados por el mundo. El charrasqueo de “cuatro eléctrico” inicial que se siente a la vez patriótico y riff maravilloso de los DeLeo, luego dicta el compás del tema que va de la adictiva y mascachicle voz y el sincopado ambient al grunge espacial épico más centrado. Una maravilla.
“Broken Man” – St. Vincent
Anne Clark no se detiene. “Broken Man” comienza como pop industrial inquietante que gatea lentamente hasta que Dave Grohl explota en la batería en el minuto final, como un “The Downward Spiral” (la canción, no el disco) finalmente libre y ya no distante, en un terreno más dinámico, femenino y funky. Casi tiene la misma melodía guitarrera. Todo esto, mientras San Vicente Labrador da tumbos prendida en fuego, preguntándonos, en encarnación de hombre quebrado, “What are you looking at?”. Arte.
“Challengers” – Trent Reznor and Atticus Ross
Nine Inch Nails en modo electro-disco para musicalizar una telenovela high-art en torno a un partido de tenis es algo que jamás habría imaginado. Reznor y Ross regresan a su mejor forma (es decir, la de The Social Network) para el track más reconocible, pegajoso y emocionante del verano cinematográfico. Un acierto además haber compartido el soundtrack antes del estreno: la espera eterna por esas cuerdas climáticas, y el eventual release, fue una gran experiencia.
“Mea Culpa (Ah! Ça ira!) – Gojira, Marina Viotti
No hubo mejor momento cultural masivo este año. Juegos Olímpicos de París. Un assassin corriendo por toda la ciudad. De repente, la cabeza decapitada de María Antonieta cantando un lamento. Hard Zoom back a 500 kilómetros por hora. Explosiones. Fuegos artificiales. Sangre simbólica. Gojira en pleno, sin sacrificar ni un ápice de personalidad, tocando durísimo en aparentemente peligrosas plataformas en el exterior de la fachada de la Conciergerie. Revivió el rock por siempre, gracias al metal histórico.
“Gardens III” – Logic
Todo el Ultra 85 es una maravilla, pero “Gardens III”, con su robótica-esotérica voz sampleada, su dub nocturno (that bass!) que recuerda al Gorillaz del 2001 y el fraseo sorprendente de Logic, es de lejos el track más cool y quizás el más creativo. Esta gran canción quedará además registrada en el imaginario cultural masivo, gracias a su inclusión en el FC25 AKA FIFA 25. Probablemente la canción que más escuché este año.
“BODYGUARD” – Beyoncé
Aunque durante años le rebajé un poco el precio a Beyoncé, este año finalmente admití que el hype siempre fue merecido. Todo, gracias a la experimentación country de Cowboy Carter. En “BODYGUARD”, Beyoncé demuestra su poderío y rango con un folk soft rock casi inofensivo que recuerda a Fleetwood Mac o Christopher Cross. Una canción que sin duda habría sido el éxito del verano en 1977. A veces el trabajo de 13 compositores a sueldo (en este caso 6, incluyendo a Beyoncé) sí generan gemas. Ahí estoy, rebajándole el precio otra vez. Perdón.
“I Just Needed You To Know” – Girl Scout
El indie-punk-rock siempre tiene el peligro de caer en lugares comunes y tratar de compensar todo a punta de actitud. A juzgar por este single, esto no será problema para esta banda sueca. “I Just Needed You To Know” maneja el ritmo magistralmente. Hay buildup, misterio y luego, por supuesto, la explosión necesaria. Pero además, sobre todo la guitarrista-vocalista Emma Jansson, tuerce los límites al máximo con gritos prolongados que siguen una progresión de acordes gloriosa, quizás mi favorita del año. Y con variantes. Una canción poderosa, que te hará sentir despeinado al finalizar.
“Fire”- Ibibio Sound Machine
“Fire” es prueba de vida. Nadie que se precie de tener sangre en las venas puede resistirse al ritmo y las texturas de esta canción de Ibibio Sound Machine, mi banda afro favorita proveniente del futuro. Tiene una línea de bajo irresistible, una gran producción de Ross Orton y Max Grunhard, la cálida voz de Eno Williams y un giro en la mitad que nos obliga a abrir los brazos y agradecer a la providencia mientras quizás cometemos el delito simpático de apropiación cultural.
“Waiting for Stevie” – Pearl Jam
Una pieza tan perfecta y hermosamente Pearl Jam, que me hizo tener pesadillas sobre la creatividad y la IA. Hermoso himno sobre el combate al cinismo, el paso del tiempo, los miedos eternos.
“He venido al mar” – Lido Pimienta
La cantautora colombo-canadiense hizo mi canción favorita en español del año. Banda sonora de la película Calladita, de Miguel Faus, “He venido al mar” suena al balance perfecto entre la influencia folklórica y los más modernos géneros urbanos. Una hermosa pieza con un sencillo mensaje sobre labrar la propia felicidad, soltar, y llevar con ánimo la quizás ineludible carga de vivir y sustentar a otros.





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