Otro año en el retrovisor. A nivel personal, en especial su último tramo, fue enrevesado, intenso y doloroso. Pero la música, como siempre, ayudó a matizar, potenciar y acompañar momentos.
Estas son mis nuevas canciones favoritas de estos últimos 12 meses.
Además del setlist en Spotify, les dejo algunas palabras sobre un puñado de las canciones seleccionadas.
Espero descubran o reafirmen algunos temas y, sobre todo, esta selección los motive a escuchar más música. Sea la que sea. La de siempre o nueva.
Feliz Navidad (o lo que sea que celebren o no) y que tengan un gran 2026.
“Birds” – Turnstile
Never Enough, el cuarto disco de los de Baltimore, fue el exponente más notorio del rock (ok, hardcore) en el panorama musical de 2025 (¿Geese? Por favor, distorsionen esas guitarras primero). Elegir una sola canción de este disco de 45 minutos que realmente se siente como de 15, es complicado. “Birds”, quizás el sencillo más reconocible de este ciclo, lo embarca todo: una mayor paciencia en el buildup, cambios de revoluciones, riffs ineludibles que invitan a la violencia simpática y gregaria. Todo en poco más de 2 minutos y medio. Las ganas de brincar irresponsablemente al público desde una tarima son sanadoras.
“CPR” – Wet Leg
Desde la isla de Wight, el exitoso quinteto liderado por Rhian Teasdale (la extrovertida) y Hester Chambers (la introvertida) supera con facilidad el temor del “slump” del segundo disco. “CPR”, el segundo sencillo, alterna entre una línea de bajo furtiva y un fantástico riff que evoca de inmediato al mejor Angus Young, en especial cuando la descarga sube un escalón adicional y es complementado por la guitarra rítmica y una alarma constante (el cursi y adorable motif de la canción) de unidad de emergencia de primer mundo. Una simplicidad necesaria y refrescante como el paseo en el descapotable del video.
“Puños pulseras y paletas” – Kevis & Maykyy
Desde el norte de México, los jovencísimos hermanos Kevis & Maykyy hicieron felices a todos los treintones y cuarentones como yo que, puño en el aire, nos quejábamos del trap y la aparente homogeneización aburridísima del hip-hop comercial actual, repleta de artistas aletargados que se comportan como si nos estuvieran haciendo un favor. Con un beat decididamente vieja escuela y unas voces genuinas y chillonas (el aura de Beastie Boys es fuerte en este track), los mexicanos nos regalaron uno de los tracks más rebotantes del año, en los que no paran de enumerar las tres cosas más que suficientes (aparentemente) para encarar el día a día.
“Killah” – Lady Gaga
Siempre le he criticado a la Germanotta que, a pesar de su evidente y enorme talento, su experimentación y mayores riesgos siempre parecieran centrarse en lo visual y no tanto en lo sonoro. “Killah” revierte eso (¡a la fecha ni video tiene!), con una canción pop nada evidente que mezcla guitarrazos funk muy a lo Prince o al “Fame” de Bowie con una atmósfera oscura de techno pujante diseñada por Gesaffelstein (quien también coproduce) que incluso se permite una especie de “jamming” hacia el final, en el que los BPM aumentan y Gaga hasta se lanza un satisfactorio grito de 17 segundos.
“Flood” – Little Simz
En “Flood”, que se siente como un cautivante e íntimo ritual afro-moderno que no deberíamos estar atestiguando, Little Simz susurra una cantidad de barras increíbles sobre la identidad y la opresión, mientras el cantante nigeriano Obongjayar repite casi a manera de inquietante oración la frase “Aléjame de la palma del Diablo mientras camino por esta tierra perversa, yo soy la luz” y la sudafricana Moonchild Sanelly estalla en ¿idioma xhosa? un cántico que suena tradicional debido a la intensidad de la percusión, pero que, al traducirlo, es puro swag reafirmador directo y vigente. Un hechizo ceremonial absoluto repleto de detalles y matices. Little Simz, en mi opinión, ya está en el pináculo.
“Song 3” – Babymetal
Babymetal tiene ya algunos años en un salto casi antropológico. De la pequeña curiosidad kawaii metal de los 2010, creadora de cientos de videos de reacción en YouTube, a un compendio de colaboraciones globales que brincan libremente de género (rap tailandés, cantos piratas, hip-hop indio y electrónica alemana, entre otras creaciones) y desafían cualquier etiqueta. Sin embargo, “Song 3” (que cuenta con la participación de la banda rusa de deathcore Slaughter to Prevail), se siente como un potentísimo cable a tierra. Pero en el universo Babymetal, eso sigue traduciéndose en una mezcla y una producción única: Las voces tercamente pituferas y exageradamente metalizadas de los versos se combinan con los rugidos guturales de Alex Terrible y el melodioso y casi angustiado coro de Su-metal. Y todo, claro, con una coreografía que, en sus conciertos (pude verlas a principios de noviembre) es emulada tanto por niños como por viejos metaleros. Al final, es imposible no quedar despeinado, algo confundido y maravillado ante tanta personalidad irredenta.
“Ring the Alarm” – Tomora
La siempre mágica y adorable Aurora se asocia con Tom Rowlands, uno de los Chemical Brothers, para un proyecto con quizás el nombre menos creativo posible: Tomora. “Ring the Alarm”, su primer sencillo, parece un corte extraído directamente de Dig Your Own Hole o Surrender: urgente, bailable, hipnótico y digno de la exquisita angustia nocturna de un viaje agridulce de un rave de 1999. Aurora aporta su voz característica y, aunque se limita a 2 o 3 frases repetitivas, su rango es sorpresivamente grande: del grito rupestre pero entonado, al registro pop más digerible.
“Life Signs” – Water From Your Eyes
Todo este track es tensión pura, una fuga/persecución que no para de dar tumbos, con una estructura en constante cambio y con pasajes realmente impredecibles. Y aunque su NO resolución es parte estratégica de su éxito, tiene varios momentos catárticos memorables, incluyendo un solo de guitarra explosivo que, aunque bastante sencillo, es de los más poderosos de los últimos años, pues, como el resto de elementos, está completamente al servicio de la canción.
“Black-Eyed Susan Climb” – Magdalena Bay
La portada del sencillo muestra a un demonio arquero sobre un pescado gigante, mientras un ángel con los ojos vendados y una manzana en la cabeza espera al lado de un columpio improvisado sobre un árbol. Es toda una fábula sobre los peligros de regodearse en la oscuridad y entregarse al abismo, o intentar combatir la niebla y resistir. La música, una ecléctica mezcla de cuerdas acústicas y distorsionadas, con una gran batería y adornos “dream pop”, nos lleva en este viaje a un gran clímax sonoro y energético que contrasta con la advertencia, como mostrándonos la posibilidad del triunfo de la batalla. Así debería ser el pop siempre.
“Cruising to Self Soothe” – Ecca Vandal
Apenas escuché y vi a Ecca Vandal, la reclamé como “nuestra”. Su flow, su presencia, su intensidad, estaba seguro que era latina. Pero la sudafricana-australiana pareciera siempre resistirse a cualquier etiqueta, en una cruzada que le sale genuina y natural. Rara vez tiene dos canciones parecidas y “Cruising to Self Soothe” podría ser su primer himno masivo además de un certero aviso de llegada. Musicalmente, por sí solo, esto podría ser una pista de Fugazi, The Distillers o hasta Avril Lavigne, pero gracias a la potentísima y muy característica voz de Vandal, recibe un anclazo de personalidad. De inmediato, uno quiere verla en directo y escuchar todo lo que ha hecho. Por desgarrarme el tendón de Aquiles, me la perdí este año en el Loserville Tour junto a Limp Bizkit (Fred Durst no se resistió y salió a cantar esta canción junto a ella) y 311, pero estoy seguro que habrán nuevas oportunidades. Su carrera apenas comienza.
“Second Best” – The Last Dinner Party
Este año, las londinenses habrán pasado ligeramente de moda en las publicaciones musicales al ya no ser una novedad, pero la verdad es que su segundo disco, From the Pyre, amplía con mayor madurez y seguridad el universo de art rock teatral que presentaron en su debut. “Second Best” es la mejor canción de este álbum, y ofrece exactamente lo que uno espera del banquete: un sonido orgánico, melodías, crescendos, subibajas y una Abigail Morris que siempre está dispuesta a expresarlo todo en la interpretación.





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